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viernes, 11 de julio de 2014

COLECCIÓN PRIVADA








COLECCIÓN PRIVADA







Aunque forme parte de una colección privada,
¿por qué no mostrarlo?


Set compuesto por collar, pulsera y aros.




Aquí las imágenes




























































































 























































 













 





















































































































































































































































































Ébano, plata y peltre









jueves, 10 de abril de 2014

UN ANTIGUO CUENTO SUFI







UN ANTIGUO CUENTO SUFI


Este cuento se le atribuye a Rumi, un sufi persa del siglo XIII.
Se conocen varias versiones pero su esencia no cambia.
Los sufíes impartían sus enseñanzas a través de cuentos en
apariencia muy simples pero que tenían diversos niveles de
interpretación y cada persona que lo escuchaba aprendía hasta
donde su conocimiento se lo permitía

Hace muchísimos años, vivían en India seis sabios inclinados 
al estudio, pero eran ciegos. Un buen día quisieron saber qué 
y cómo era un elefante. Como no podían de otra manera, 
decidieron hacerlo mediante el tacto. Así que hicieron traer un 
elefante y de a uno se acercaron a tocarlo.

El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su lomo 
ancho y duro y dijo: «Ya veo, es como una pared».

El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, 
redondo y liso que el elefante es como una lanza».

El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Krishna me libre! 
El elefante es como una serpiente».

El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó el contorno 
y dijo: «Está claro, el elefante, es como el tronco de un árbol».

El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el 
más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es 
como un abanico».

El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy 
parecido a una soga».

Y así, los sabios se reunieron a sacar conclusiones, pero solo 
lograron enfrascarse en una larguísima discusión sin poder ponerse 
de acuerdo.


Simple, no? 
Te invito a que me dejes tu propia conclusión ya que el cuento pretende
impartir varias enseñanzas

Mientras tanto te muestro algo que a mí me parece bonito, a vos que te
parece?









































Original conjunto de collar y pulsera.  Bronce y cuentas de cerámica y un sol y una
luna para estar en armonía con el Universo!





miércoles, 2 de abril de 2014

UN PEQUEÑO CUENTO SIN TRASCENDENCIA









UN PEQUEÑO CUENTO SIN TRASCENDENCIA





Acomodada en el sillón, miraba a través del ventanal sin ver.

Mis pensamientos se habían perdido en un bosque

de oro… El otoño había llegado en puntas de pie

y me sorprendía a puro color.

En ese casi ensueño caminaba, descalza, sobre un crujiente 
colchón de hojas amarillas que teñían de dorado mis pies al
 tibio rayo del sol.

Los pájaros ensayaban una sinfonía frenética

y desafinada que el bosque parecía recibir con placer.

El aroma particular que se levantaba de la tierra húmeda

lo impregnaba todo. Caminaba y respiraba lenta

y profundamente a sabiendas de que no estaba en mi hábitat

natural… caminaba lentamente y el goce del momento era

infinito.

Nada parecía faltarle a ese momento perfecto.

De repente, vi brillar algo semioculto en la hojarasca.

Detuve el paso, me incliné y extendí la mano hacia el  objeto

que se asomaba  descubriendo, casi de mala gana, su existencia. 
Muchas preguntas surgieron cuando lo tuve entre mis dedos….


Otra mujer había transitado ese camino…



- "¡Muchacha, te has quedado dormida frente al ventanal!

Vamos, despierta, despierta, el té está servido”, apuraba mi
 tía desde el comedor

.

Los párpados se negaban, la mente también, el cuerpo… ¡ni hablar! 
¡Me había quedado dormida y no quería salir del sueño!



La voz de mi tía urgía:

- “¡Vamos, vamos, que se enfría!”



Haciendo un esfuerzo, abrí los ojos y lentamente comencé, a 
levantarme del sillón en el que me había repantigado un rato antes.

Al incorporarme, algo se deslizó de mi mano y cayó, mudo, sobre la 
alfombra...

Miré, curiosa. ¡Evidentemente no terminaba de despertar!

Grande fue mi sorpresa cuando mis ojos se acomodaron sobre el objeto…
¡Era el mismo que había levantado en el sueño!



Entonces veo a la tía que, rauda, se acercaba para llevarme al comedor
 como fuera:
_ “¡Ay, pero qué hermosa pulsera! ¿Cuándo la compraste? ¡No me la habías
 mostrado! Claro, ya no somos compinches como cuando eras adolescente.

¡Ay, ay, esta juventud cada día ignora más a la familia, esta sociedad está
perdida!!!”




























 






 Madera negra y metal plateado para este espléndido y exclusivísimo
conjunto de collar y pulsera.
Es mucho más bonito que en las fotos.