TALISMANES
Un talismán se define como un objeto de piedra, metal, madera,
marfil u otra materia cualquiera, preparado bajo determinadas
condiciones, por lo general astrológicas, y bajo ciertas formas y
condiciones, cuya finalidad es ayudar a cumplir los deseos de quien
se coloca bajo su invocación. Sirven para armonizar el lugar donde
se los coloque o a la persona que los use y atraen la energía positiva,
a la vez que sirven como escudo para parar las energías negativas.
Según Paracelso la potencia misteriosa del talismán es inmanente y
proviene de los materiales con los que ha sido fabricado, de su relación
astral, así como de las circunstancias y condiciones que llevaron a que
se confeccionara. Desde siempre los talismanes han sido reconocidos
como poderosos protectores y la gente los ha aceptado universalmente
como tal.
El talismán es tan viejo como el hombre y las razones son obvias.
Los talismanes deben limpiarse y cargarse. Existen varias formas de
hacerlo, algunas algo incómodas, por eso lo más expeditivo y práctico
es limpiarlos dejandolos debajo del agua que corre de una canilla durante
15 minutos y luego de secarlos cuidadosamente con un papel blanco de
los que se usan en la cocina, cargarlos dejándolos debajo del sol durante
6 horas aproximadamente. Luego de esta simple operación el talismán
queda listo nuevamente para cumplir su función protectora a la perfección.
Estos talismanes son para colocar en un ambiente, colgados con
una cinta, mediante el agregado de un eslabón, o bien en una cartera,
si se los quiere llevar con uno.




















